El otro día explicabamos en un post, la definición actual del dolor, dada por International Association for the Study of Pain. En ella veíamos que el dolor no es una simple conexión neural lineal entre el estímulo y la experiencia dolorosa, sino algo más complejo, mediado por una serie de centros superiores que conforman una red neuronal y en la que tienen cabida aspectos no solo sensoriales sino también cognitivos y sociales.
Pues bien, hoy veremos la diferencia entre el dolor agudo, con una función biológica innegable, puesto que funciona como señal de alarma para prevenir a los tejidos de un daño y, en el caso que ya se haya producido poner en marcha los mecanismos necesarios para su recuperación, y el dolor crónico, que ha perdido esta función biológica para convertirse más bien en un estorbo.
El dolor agudo, como ya hemos visto, avisa de que algo funciona mal, o puede hacerlo y, por tanto, nos ayuda a reconocer dicha situación. Las personas incapaces de experimentar dolor tienen serios inconvenientes para su supervivencia puesto que han perdido una señal de alarma básica.
Por el contrario, el dolor crónico no avisa de ninguna patología y, hecho por el cual, no nos es útil, sino más bien todo lo contrario. La International Association for the Study of Pain lo describe como un dolor que persiste más allá del tiempo normal de curación del tejido.
Esta definición es muy útil en la práctica puesto que, nos ayuda a diferenciar un dolor agudo de uno crónico en base a un espacio de tiempo que, eso sí, es diferente para cada tipo de tejido. Sin embargo, nos dice poco acerca del paciente. Chapman y Nakamura lo describen como aquel que presenta un carácter intenso, que se mantiene en el tiempo, alterando la vida del inficiduo, que deja de tener una función protectora y que, por el contrario, deteriora la salud y las capacidades funcionales, convirtiéndose en una fuente de sufrimiento y de discapacidad.
Ésta última definición pone énfasis en cómo el dolor crónico afecta a la calidad de vida del paciente, aspecto por el que habitualmente éste acude a consulta, por lo que es, quizá, muy adecuada para un síndrome de dolor crónico.

