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Este fin de semana estuvimos algunos compañeros fisioterapeutas participando en la Feria de la Salud, organizada por la Asociación Valenciana de Estudiantes de Medicina, que nos ofrecieron la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos.
Habíamos planeado alguna demostración práctica para la valoración del sentido kinestésico, pero hubo problemas con el traslado del material por lo que no pudimos hacerlo. Intentamos cambiar las creencias más populares de la ciudadanía respecto de nuestra profesión, rompiendo mitos, hablándoles de las nuevas evidencias en los tratamientos del dolor… y creo que lo conseguimos.
Explicamos a los estudiantes que se acercaron por allí qué hacemos y porqué lo hacemos. Respaldados por la evidencia somos un profesional de la salud más. Expusimos la importancia de nuestra profesión a la comitiva organizadora que, sin embargo, paso rápidamente por nuestro stand.
Preparamos unos folletos informativos para los visitantes, cuyo texto os dejo justo a continuación. Como veis, esta vez, me alargo un poco más en el post:
El dolor es una respuesta normal del cerebro, en base a toda la información de que dispone, ante lo que considera una amenaza, que además debe ser prioritaria.
Tradicionalmente, el mundo de la fisioterapia se ha acercado al dolor desde un punto de vista mecanicista, asumiendo que cualquier dolor era producto de una alteración en los tejidos, causa última de la percepción del paciente. Los nuevos avances neurocientíficos obligan a cambiar el paradigma desde el que el fisioterapeuta se acerca al tratamiento del paciente con dolor, otorgando un papel relevante a la transmisión de la información y la generación de las percepciones. El sistema nervioso y su funcionamiento adquieren un mayor protagonismo, así como también lo hacen los factores sociales o cognitivos.
La experiencia dolorosa, como respuesta adaptativa que es, provoca cambios comportamentales adaptativos, que se ponen de manifiesto en las respuestas de los diferentes sistemas corporales: disminución de la actividad digestiva y sexual, alteración del patrón respiratorio, redistribución del flujo sanguíneo desde la piel a los músculos, que verán alterado su patrón de activación ante la puesta en marcha de la respuesta de lucha-huída consecuencia de la activación del sistema nervioso simpático.
Estos cambios en los patrones de activación muscular se mantienen en el tiempo, aún cuando la situación dolorosa inicial ha desaparecido y la respuesta de lucha-huída se ha desvanecido. Es papel del fisioterapeuta restaurar la movilidad normal, en cuanto a cantidad pero también en cuanto a calidad, del paciente. Pero sobretodo, el trabajo del fisioterapeuta debe basarse en aumentar la funcionalidad y calidad de vida del paciente.
El reconocimiento de los diversos mecanismos dolorosos, bien sean nociceptivos, neuropáticos, inflamatorios o funcionales es tarea fundamental del buen fisioterapeuta centrado en el tratamiento del dolor. Sólo de esta manera puede ofrecerse el mejor tratamiento posible al paciente, aumentando las posibilidades de curación de los tejidos, o acutando sobre los procesos de sensibilización neural cuando éstos predominen.
La pedagogía de los mecanismos neurobiológicos del dolor ha demostrado eficacia en el tratamiento del dolor crónico. El entendimiento de la situación desde un punto de vista neurofisiológico supone un buen punto de partida para afrontar la lucha contra las experiencias dolorosas a las que se enfrenta el paciente, víctima del desconocimiento, presiones sociales y de su propio sufrimiento. Ante esta situación y empujado por el dolor se ve incapaz de afrontar los retos del día a día y abandona, disminuyendo progresivamente su actividad. Ante esta situación diversas técnicas de fisioterapia han demostrado efectividad en la reducción del dolor y sus consecuencias asociadas: técnicas de imaginación motora gradual, trabajo con espejos, exposición gradual a actividades dolorosas. Sin embargo, sólo resultaran efectivas desde el conocimiento y entendimiento de los procesos neurofisiológicos causa del dolor.
El mayor conocimiento de la experiencia dolorosa permite al fisioterapeuta ofrecer mejores opciones a los pacientes, actuando sobre la gestión de la información que hace el sistema nervioso, pero también sobre los músculos, ligamentos y demás estructuras cuando se ha producido la lesión o malfuncionamiento.
